Cada quincena aparece la misma noticia: “el INEGI reportó que la inflación fue de tanto por ciento”. La mayoría de la gente la escucha, asiente y sigue con su día, aunque en el fondo no tenga muy claro qué es exactamente lo que se está midiendo ni por qué debería importarle. Y sin embargo, ese número —el INPC en México— es uno de los que más silenciosamente influye en tu vida: en lo que pagas de renta, en la tasa de interés de tu tarjeta, en si tu aumento de sueldo de este año realmente te alcanza para vivir igual que el año pasado, o peor.

Esta guía explica, sin tecnicismos innecesarios pero con toda la precisión que el tema merece, qué es el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), cómo lo calcula el INEGI, en qué se diferencia de la “inflación” que ves en las noticias, cómo ha evolucionado en el último año y, sobre todo, de qué forma concreta te afecta cada mes: en tu súper, en tu renta, en tu crédito y en tu capacidad real de ahorrar. Al final encontrarás también las preguntas que más se repiten sobre el tema, respondidas de forma directa.

¿Qué es el INPC y qué mide realmente?

El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) es el indicador oficial que usa México para medir la inflación: el cambio promedio, mes con mes, en los precios de una canasta representativa de los bienes y servicios que consumen los hogares urbanos del país.

No mide el precio de un solo producto, sino el comportamiento conjunto de cientos de ellos —desde el kilo de tortilla hasta la colegiatura de una escuela privada, pasando por la renta, el transporte público, la gasolina y el corte de pelo— ponderados según qué tanto pesa cada uno en el gasto real de las familias mexicanas.

Lo calcula el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), un organismo constitucionalmente autónomo, lo que significa que su metodología y sus resultados no dependen de la Secretaría de Hacienda ni de ningún partido en el poder. Esa independencia es justamente lo que le da credibilidad al dato: bancos, empresas, inversionistas y el propio Banco de México (Banxico) lo usan como referencia porque confían en que no está maquillado.

El INPC se expresa como un número índice, con un valor de referencia de 100 puntos fijado en la segunda quincena de julio de 2018. Eso significa que si hoy el índice está en 145.46 puntos, en términos simples la misma canasta de consumo cuesta 45.46% más que en julio de 2018. No es una cifra que debas memorizar tú mismo: lo verdaderamente útil es la variación porcentual entre dos fechas, que es lo que llamamos “inflación”.

Es importante distinguir dos cosas que suelen confundirse: el INPC no te dice cuánto gastas tú en particular, sino cuánto gasta, en promedio, un hogar urbano representativo. Por eso, más adelante en esta guía verás por qué tu experiencia personal en el supermercado puede sentirse distinta —casi siempre más dura— que el promedio nacional que reportan las noticias.

INPC, inflación, IPC e INPP: por qué se confunden estos términos

Es habitual escuchar “INPC”, “inflación” e “IPC” usados casi como sinónimos, y aunque están profundamente relacionados, no son exactamente lo mismo. Aclarar la diferencia te ayuda a entender mejor cualquier nota económica que leas de aquí en adelante.

INPC vs. inflación. El INPC es el índice: un número puro, sin unidad, que en un momento dado puede valer, por ejemplo, 145.46 puntos. La inflación es la variación porcentual de ese índice entre dos fechas. Cuando una nota dice “la inflación anual fue de 3.26%”, lo que hizo fue comparar el INPC de un mes contra el INPC del mismo mes del año anterior y calcular cuánto creció en términos porcentuales. Dicho de otra forma: el INPC es la fotografía, la inflación es la diferencia entre dos fotografías.

INPC vs. IPC. En la práctica, cuando en México alguien dice “IPC” refiriéndose a precios al consumidor, está hablando exactamente del INPC; son el mismo concepto con nombres distintos según el país (en España o Argentina, por ejemplo, se usa “IPC” como nombre oficial).

La única confusión real es que en el mundo bursátil mexicano también existe el “IPC de la Bolsa Mexicana de Valores”, que no tiene nada que ver con precios al consumidor, sino que es un índice accionario. Si lees “IPC” en una nota financiera, conviene fijarse en el contexto para saber de cuál de los dos se trata.

INPC vs. INPP. Aquí sí hay una diferencia de fondo. El Índice Nacional de Precios Productor (INPP) mide la variación de precios desde la perspectiva de quien produce, no de quien consume: bienes intermedios, insumos industriales, consumo del gobierno, inversión y exportaciones, con precios de fábrica que no incluyen impuestos ni márgenes de distribución.

El INPC, en cambio, mide precios finales, con impuestos incluidos, en el punto de venta al público, y se publica con mayor frecuencia (quincenal, además de mensual) porque está pensado para seguir de cerca el gasto cotidiano de los hogares.

El INPP suele anticipar hacia dónde puede moverse el INPC más adelante, porque un aumento en el costo de producir algo tiende a trasladarse, tarde o temprano, al precio que pagas tú en la tienda. Ambos los calcula el INEGI, pero si tu duda es “¿cuánto me va a alcanzar el dinero este mes?”, el dato que te interesa es el INPC. El resto de esta guía se enfoca exclusivamente en él.

Cómo calcula el INEGI el INPC, paso a paso

Que el INPC sea un solo número no significa que su cálculo sea simple. Detrás de esa cifra hay uno de los operativos estadísticos más grandes que realiza el gobierno mexicano cada mes. Entender el proceso, aunque sea a grandes rasgos, te ayuda a confiar en el dato y a entender por qué a veces se revisa.

1. Se define una canasta representativa. El INEGI construye una lista de productos y servicios “genéricos” —desde el pollo hasta el servicio de streaming— agrupados en ocho grandes categorías de gasto: alimentos, bebidas y tabaco; ropa, calzado y accesorios; vivienda; muebles, aparatos y accesorios domésticos; salud y cuidado personal; transporte; educación y esparcimiento; y otros servicios.

Esta canasta se revisa periódicamente para reflejar cambios reales en los hábitos de consumo: en la actualización más reciente, presentada en 2024, el número de genéricos pasó de 299 a 292, entre otros ajustes para incorporar productos y servicios —como el streaming o el comercio electrónico— que hace una década prácticamente no existían en el gasto promedio de las familias.

2. Se asignan ponderadores. No todos los productos pesan igual en tu bolsillo: gastas mucho más en vivienda y alimentos que en, digamos, boletos de cine. El INEGI usa encuestas de ingreso y gasto de los hogares (la ENIGH, levantada por el propio instituto) para calcular qué porcentaje del gasto total representa cada genérico, y ese porcentaje se convierte en su “peso” dentro del índice.

3. Se levantan los precios. El INEGI levanta precios sobre una muestra de alrededor de 123,000 artículos y servicios específicos, agrupados en esos genéricos, en 55 áreas urbanas de las 32 entidades federativas del país —tianguis, supermercados, farmacias, escuelas, consultorios, agencias de renta, entre muchos otros puntos de venta—, de manera que el dato refleje lo que realmente se paga en distintas regiones y no solo en la Ciudad de México.

4. Se valida la información. Antes de publicarse, los precios recopilados pasan por controles de calidad que detectan errores de captura, valores atípicos o cambios en la calidad del producto (por ejemplo, si un paquete redujo su contenido mientras el precio se mantuvo igual, eso también se ajusta metodológicamente).

5. Se calcula el índice. Con los precios validados y los ponderadores definidos, el INEGI aplica una fórmula de Laspeyres en dos etapas: primero calcula un índice elemental para cada genérico (con el llamado índice de Jevons) y después agrega esos resultados con la fórmula de Laspeyres para producir el número final, el INPC de esa quincena o de ese mes.

El resultado se publica dos veces al mes: el dato de la primera quincena se difunde el día 25, y el de la segunda quincena junto con el dato mensual completo el día 10 del mes siguiente —o el día hábil anterior, si esa fecha cae en fin de semana o día festivo—, siempre con difusión oficial en el sitio del INEGI y en el Diario Oficial de la Federación.

Cómo ha evolucionado el INPC en el último año

Los números sueltos dicen poco; lo que realmente importa es la tendencia. Esta es la evolución del índice general en los últimos trece meses, con base 100 en la segunda quincena de julio de 2018:

Mes INPC (puntos)
Agosto 2025 140.867
Septiembre 2025 141.197
Octubre 2025 141.708
Noviembre 2025 142.645
Diciembre 2025 143.042
Enero 2026 143.588
Febrero 2026 144.307
Marzo 2026 145.544
Abril 2026 145.831
Mayo 2026 145.527
Junio 2026 145.131
Julio 2026 145.169
Agosto 2026 145.462

Fíjate en un detalle que casi nunca se explica bien en las noticias: el índice no sube en línea recta todos los meses. Entre marzo y abril de 2026 tocó un máximo local y luego bajó durante mayo y junio, antes de retomar su avance en julio y agosto.

Esas pausas o pequeños retrocesos mensuales no significan que “ya no hay inflación”: lo relevante para tu bolsillo es la comparación anual, es decir, cuánto subió el índice contra el mismo mes del año pasado.

Con esa comparación, agosto de 2026 cerró con una inflación general anual de 3.26%, ligeramente por arriba del 3.12% registrado en julio. La inflación subyacente —la que excluye los precios más volátiles, como veremos en un momento— se ubicó en 3.88% anual.

Ambas cifras se mantienen dentro del rango que Banxico considera manejable: su objetivo oficial es una inflación de 3%, con un margen de tolerancia de más/menos un punto porcentual, es decir, entre 2% y 4%. Puedes seguir la evolución de este objetivo directamente en el portal de inflación de Banxico.

Lo que el promedio no te dice: la inflación que sí sientes en el súper

Si alguna vez pensaste “la inflación oficial dice 3%, pero a mí se me va el doble en el mandado”, no estás exagerando ni haciendo mal tus cuentas. El INPC es, por definición, un promedio nacional de cientos de productos; dentro de ese promedio conviven categorías que casi no se mueven —como algunos servicios con contrato fijo— y otras que son extremadamente volátiles de una quincena a otra, sobre todo las frutas y verduras frescas.

Un ejemplo real ayuda a entenderlo mejor. En agosto de 2026, mientras el índice general subió 0.20% respecto al mes anterior, algunos de los productos genéricos con mayor peso en la canasta tuvieron variaciones mucho más marcadas, en ambos sentidos:

Producto Variación mensual
Cebolla +32.70%
Chile serrano +19.61%
Limón +11.17%
Huevo +8.91%
Otras frutas +7.12%
Papa y otros tubérculos −10.66%
Calabacita −7.61%
Aguacate −6.71%
Transporte aéreo −5.23%
Gas doméstico LP −2.20%

Si tu dieta y tu presupuesto dependen mucho de productos frescos —lo cual es especialmente cierto en los hogares de menores ingresos, donde los alimentos representan una porción mayor del gasto total—, tu inflación personal puede ser bastante más alta (o, en algunas quincenas con suerte, más baja) que el 3.26% que reportan los titulares.

Esto no es un defecto del INPC: es, simplemente, la naturaleza de un promedio. Lo útil es saberlo, para no sentir que “algo no cuadra” cuando tu experiencia real no coincide exactamente con la cifra nacional.

Vale la pena mencionar también la llamada inflación subyacente, que excluye justamente los productos agropecuarios y los energéticos por ser los más volátiles, para mostrar la tendencia de fondo de los precios. Es la que más observa Banxico al decidir su tasa de interés, porque una alza puntual en el jitomate por una helada no dice lo mismo sobre la economía que un encarecimiento sostenido en servicios y mercancías en general.

Cómo te afecta el INPC en tu bolsillo cada mes

Todo lo anterior sería solo teoría si no se tradujera en algo muy concreto: cuánto te alcanza el dinero que ganas. Aquí es donde entra el concepto de poder adquisitivo, que es, en pocas palabras, la cantidad real de bienes y servicios que puedes comprar con tu ingreso, más allá de la cifra en pesos que aparece en tu recibo de nómina.

Un ejemplo con números reales lo hace más claro. Imagina que en agosto de 2025 tu gasto mensual típico —renta, súper, transporte, servicios— sumaba 12,000 pesos. Usando la evolución del INPC de la tabla anterior (de 140.867 puntos en agosto de 2025 a 145.462 puntos en agosto de 2026), esa misma canasta de gasto te habría costado, un año después, alrededor de 12,391 pesos. Es decir, necesitarías 391 pesos adicionales al mes solo para mantener el mismo nivel de vida, sin comprar nada extra.

Ahora compáralo con tu propio sueldo. Si en ese mismo periodo tu ingreso también subió 3.26% o más, tu poder adquisitivo se mantuvo estable o incluso mejoró: tu salario nominal (la cifra en pesos) creció al menos tanto como los precios, así que tu salario real (lo que ese dinero realmente compra) no se deterioró.

Cómo te afecta el INPC en tu bolsillo cada mes

Pero si tu sueldo se quedó igual, o subió menos de ese porcentaje, aunque sigas viendo el mismo número en tu cuenta bancaria, en la práctica tienes menos capacidad de compra que hace un año. Ese es el efecto silencioso de la inflación: no necesita que te bajen el sueldo para afectarte, le basta con que tu sueldo no crezca al mismo ritmo que los precios.

Esto tiene una consecuencia práctica muy directa a la hora de negociar un aumento salarial o de evaluar una oferta de trabajo: preguntar “¿cuánto me van a subir el sueldo?” es una pregunta incompleta si no la comparas contra la inflación esperada para el periodo.

Un aumento nominal de 4% suena bien, pero si la inflación de ese año terminó en 4.5%, en términos reales tu poder de compra bajó, no subió. Llevar un presupuesto familiar simple y actualizado te ayuda a notar este tipo de desfases antes de que se conviertan en un problema serio de fin de quincena.

Dónde aparece el INPC en tu vida financiera sin que lo notes

Más allá del efecto general sobre tu poder de compra, el INPC está incrustado en varios mecanismos concretos de la vida financiera en México. Conocerlos te evita sorpresas y te ayuda a leer contratos con otros ojos.

Renta de vivienda. Es muy común que los contratos de arrendamiento en México incluyan una cláusula de “ajuste anual conforme al INPC” o un porcentaje fijo cercano a la inflación esperada. Si firmas un contrato de un año, conviene que sepas exactamente qué índice se usará para el ajuste y en qué fecha se aplicará, para no llevarte una sorpresa al momento de renovar.

UMA (Unidad de Medida y Actualización). Cada 1 de febrero, el INEGI publica un nuevo valor de la UMA, que resulta de multiplicar el valor vigente del año anterior por el crecimiento porcentual que tuvo el INPC en diciembre, comparado contra diciembre del año previo. La UMA se usa para calcular multas de tránsito, créditos de Infonavit, límites de deducciones fiscales y decenas de trámites gubernamentales más. Desde el 1 de febrero de 2026, su valor diario es de 117.31 pesos, el mensual de 3,566.22 pesos y el anual de 42,794.64 pesos.

Créditos y tasas de interés. El INPC no fija directamente la tasa de tu tarjeta de crédito o de tu préstamo personal, pero sí influye de manera indirecta y poderosa: Banxico usa la evolución de la inflación como su principal referencia para decidir si sube, baja o mantiene su tasa de interés objetivo, y esa decisión se traslada, con algo de rezago, a las tasas que ofrecen bancos y fintechs. Cuando la inflación se acelera, el crédito tiende a encarecerse; cuando se modera, suele abaratarse. Por eso, si estás comparando opciones de financiamiento, vale la pena entender qué es el CAT (Costo Anual Total) de cada oferta, ya que es el número que realmente te dice cuánto te cuesta el dinero, más allá de la tasa nominal que aparece en letra grande.

Créditos en UDIs. Algunos productos financieros —sobre todo ciertos créditos hipotecarios— están denominados en Unidades de Inversión (UDIs), cuyo valor se actualiza diariamente con base en la inflación medida por el INPC. En estos casos, el saldo de la deuda expresado en pesos crece de forma directa con la inflación, lo cual conviene entender muy bien antes de firmar, porque el monto a pagar no es fijo en el tiempo como en un crédito tradicional.

Pensiones y prestaciones. Distintos esquemas de pensión en México, tanto públicos como privados, contemplan ajustes ligados a la inflación para que el poder adquisitivo de los jubilados no se erosione año con año. Es una de las razones por las que seguir de cerca el comportamiento del INPC importa incluso si hoy no estás pensando en tu retiro.

Tu historial y tu capacidad de pago. Cuando la inflación sube y el costo de vida se ajusta, también conviene revisar tu propia capacidad de endeudamiento antes de tomar un crédito nuevo: lo que podías pagar cómodamente hace un año puede sentirse más apretado hoy, aunque tu ingreso nominal no haya cambiado.

Cómo protegerte de la inflación: estrategias reales

No puedes controlar el INPC, pero sí puedes controlar cómo reacciona tu economía personal frente a él. Estas son las estrategias que realmente marcan una diferencia, sin caer en consejos genéricos de “gasta menos”.

Revisa tu presupuesto con la inflación en mente, no solo con tu ingreso fijo. Un presupuesto que hiciste hace un año probablemente ya no refleja lo que realmente cuestan tus gastos básicos hoy. Actualizarlo cada pocos meses, comparando categoría por categoría, te permite detectar a tiempo en dónde se te está yendo más dinero del que crees. Si nunca has hecho uno, armar un presupuesto familiar en 15 minutos es un buen punto de partida, y si el método clásico 50/30/20 no te ha funcionado, la regla 70/20/10 suele ajustarse mejor a la realidad de muchos hogares mexicanos.

No dejes todos tus ahorros “quietos” en una cuenta que no rinde. El dinero que no genera ningún interés pierde valor real con el tiempo, exactamente al ritmo de la inflación. Si tienes un colchón de ahorro que no vas a tocar en el corto plazo, instrumentos como los CETES —accesibles desde montos pequeños— te ayudan a que tu dinero al menos compita contra la inflación en lugar de perder terreno mes con mes. Puedes ver cómo empezar en nuestra guía para invertir con 500 pesos en CETES.

Cómo protegerte de la inflación: estrategias reales

Ataca primero las categorías donde la inflación pega más fuerte. Como viste en la sección anterior, alimentos frescos, energéticos y algunos servicios son los que más se mueven. Pequeños cambios de hábito —comprar por temporada, aprovechar cuando un producto baja en vez de comprarlo siempre igual— tienen un impacto acumulado real; si quieres ideas concretas, revisa nuestros 7 trucos para ahorrar en el súper.

Sé especialmente cuidadoso con la deuda en épocas de inflación alta. No toda deuda es igual de riesgosa cuando los precios suben rápido: una deuda que financia algo que genera valor (como estudiar o equipar un negocio) es distinta de una que solo financia consumo inmediato. Antes de pedir un crédito nuevo en un contexto de inflación, vale la pena distinguir entre deuda buena y deuda mala, y calcular con calma cuánto puedes pedir según tu ingreso mensual sin comprometer tu margen frente a futuras subidas de precios.

Ten un fondo, aunque sea pequeño, para gastos que no puedes controlar. Parte de lo que hace dolorosa a la inflación es que golpea justo cuando menos lo planeas: una reparación urgente, un imprevisto médico, un gasto de temporada. Tener aunque sea un colchón mínimo, o saber de antemano qué opciones de financiamiento responsable existen para gastos familiares inesperados, evita que un imprevisto se convierta en una crisis financiera mayor.

Dónde consultar el INPC oficial, gratis y actualizado

Toda la información oficial sobre el INPC es pública y gratuita; no necesitas pagar por ningún reporte ni suscribirte a ningún servicio para acceder a ella.

  1. Sitio oficial del INEGI. En la sección de Índices de Precios al Consumidor encuentras los boletines quincenales y mensuales más recientes, con el desglose completo por ciudad, por categoría de gasto y por producto genérico.
  2. Calculadora de inflación del INEGI. Si quieres saber cuánto valdría hoy una cantidad de dinero de cualquier fecha anterior (por ejemplo, cuánto equivaldrían hoy 10,000 pesos de 2018), el INEGI ofrece una calculadora de inflación gratuita que hace el cálculo exacto por ti, usando el INPC oficial.
  3. Portal de inflación de Banxico. Si lo que te interesa es el contexto de política monetaria —hacia dónde apunta la meta de inflación y cómo se compara el dato actual contra el objetivo—, el portal de inflación del Banco de México concentra esa información de forma clara.

Como referencia rápida, no necesitas revisar el sitio todos los días: el INEGI publica un dato quincenal a mediados de mes y el dato mensual completo dentro de los primeros diez días del mes siguiente, así que con revisarlo una o dos veces al mes te mantienes perfectamente al tanto.

Errores y mitos comunes sobre el INPC

Alrededor de un indicador tan mencionado en las noticias, es normal que se acumulen ideas equivocadas. Estas son las más comunes.

“Si el INPC bajó, los precios bajaron.” No necesariamente. Cuando el INPC mensual se reduce (lo que llamamos “deflación” de corto plazo), casi siempre significa que los precios subieron menos que el mes anterior, o que algunos productos específicos bajaron, pero eso no implica que el nivel general de precios haya vuelto atrás de forma generalizada. La comparación que de verdad importa para tu bolsillo, como ya vimos, es la variación anual, no el vaivén de un mes a otro.

“El INPC es el mismo para todos.” Es un promedio nacional; tu “inflación personal” depende de en qué gastas tu dinero. Si tu gasto se concentra en categorías con precios más volátiles, tu experiencia real puede alejarse bastante del promedio, como ya explicamos en la sección sobre lo que el INPC no te dice.

“El gobierno en turno puede manipular el dato.” El INEGI es un organismo constitucionalmente autónomo, con metodología pública y auditable, y sus cifras son además contrastadas por analistas de bancos, calificadoras y organismos internacionales. Manipular el dato de forma sostenida sería detectado rápidamente por cualquiera de esos actores externos.

“Si mi sueldo sube cada año, no tengo que preocuparme por la inflación.” Solo si sube al menos al mismo ritmo que el INPC. Un aumento salarial que no alcanza a cubrir la inflación del periodo es, en términos reales, una reducción de sueldo disfrazada de aumento.

“La inflación solo le afecta a la gente con bajos ingresos.” Afecta a todos los niveles de ingreso, aunque de forma distinta. Los hogares de menores ingresos suelen sentirla más fuerte porque destinan una proporción mayor de su gasto a alimentos, uno de los rubros más volátiles; pero quienes tienen ahorros sin invertir, deudas a tasa variable o ingresos fijos también ven erosionado su poder de compra con el tiempo.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa exactamente que el INPC suba?

Que, en promedio, la misma canasta de bienes y servicios que consumen los hogares mexicanos cuesta más que antes. Si el INPC sube 3.26% en un año, en promedio necesitas 3.26% más dinero que hace doce meses para comprar exactamente lo mismo. No significa que todo suba esa cifra por igual: algunos productos suben mucho más y otros incluso bajan de precio.

¿Cada cuánto se publica el INPC y quién lo calcula?

Lo calcula el INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía), de forma totalmente independiente al gobierno en turno. Se publican datos quincenales (primera y segunda quincena de cada mes) y un dato mensual que resume el periodo completo, generalmente durante los primeros diez días del mes siguiente, con difusión oficial en el Diario Oficial de la Federación.

¿Es lo mismo el INPC que la inflación?

No exactamente. El INPC es el índice, el número puro (por ejemplo, 145.46 puntos). La inflación es la variación porcentual de ese índice entre dos fechas. Cuando escuchas que “la inflación fue de 3.26% anual”, esa cifra se calculó comparando el INPC de un mes contra el INPC del mismo mes del año anterior.

¿Cómo afecta el INPC a mi renta o a mi crédito?

Muchos contratos de arrendamiento en México incluyen una cláusula de ajuste anual referenciada al INPC, así que tu renta puede subir automáticamente según ese porcentaje. En créditos, el INPC influye de forma indirecta: Banxico lo usa como referencia para fijar su tasa de interés objetivo, y esa tasa determina qué tan caro o barato te resulta pedir dinero prestado. Además, algunos productos financieros (como los créditos denominados en UDIs) están ligados directamente al INPC.

¿Qué relación tiene el INPC con la UMA y con mi salario?

La UMA (Unidad de Medida y Actualización) se recalcula cada 1 de febrero multiplicando su valor del año anterior por el crecimiento que tuvo el INPC en diciembre, y se usa para calcular multas, créditos de Infonavit y trámites gubernamentales. Tu salario no está ligado al INPC de forma automática: si tu sueldo no sube al menos lo mismo que la inflación, tu poder adquisitivo (lo que realmente puedes comprar con tu dinero) se reduce, aunque tu cifra en pesos parezca igual.

¿Dónde puedo consultar el INPC actual gratis?

En el sitio oficial del INEGI, en la sección de Índices de Precios al Consumidor, donde se publican los boletines quincenales y mensuales sin costo. El INEGI también ofrece una calculadora de inflación gratuita que te permite saber cuánto valdría hoy una cantidad de dinero de cualquier fecha anterior.

¿Por qué mi gasto en el súper sube más de lo que dice el INPC?

Porque el INPC es un promedio nacional de cientos de productos y servicios, no un reflejo exacto de tu canasta personal. Si gastas una parte grande de tu ingreso en alimentos frescos —los que más varían de precio de una quincena a otra, como la cebolla, el jitomate o el huevo— es normal que sientas una inflación distinta, casi siempre más alta, que el promedio general que reportan las noticias.

¿Qué es la inflación subyacente y por qué se menciona tanto?

Es la parte del INPC que excluye los precios más volátiles, como frutas, verduras y energéticos, para mostrar la tendencia de fondo de los precios. Banxico le presta mucha atención porque es más estable y le ayuda a distinguir un alza pasajera de un problema de inflación más persistente a la hora de decidir su tasa de interés.

Para cerrar

El INPC no es un número reservado para economistas: es, en el fondo, un termómetro de lo que te cuesta vivir, mes con mes. Entenderlo no va a bajar los precios, pero sí te da algo igual de valioso: la capacidad de anticiparte, de negociar mejor tu sueldo, de leer con otros ojos un contrato de renta o de crédito, y de tomar decisiones de ahorro e inversión con información real en vez de solo con la sensación de que “todo está más caro”.

Si después de leer esta guía quieres poner en orden tu presupuesto frente a la inflación actual, puedes empezar por revisar nuestra guía para armar un presupuesto familiar en 15 minutos. Y si en algún momento necesitas resolver un gasto imprevisto sin descuadrar tus finanzas, puedes conocer más sobre las opciones de préstamo de Alvos o resolver dudas adicionales en nuestras preguntas frecuentes.

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